Rock and Business 05. Programa Facebook LIVE

Hola cómo están, Soy Mario Brieño, bienvenidos a nuestro programa, porque la pasión tiene diferentes formas de expresión: Rock and Business

Con motivo del día del maestro celebrado en esta semana vamos a tocar un tema que hemos encontrado en nuestras investigaciones con empresarios, emprendedores y profesionales que han hecho de su profesión un ejercicio de su vocación, apasionada y rentable. El CONOCIMIENTO.

Ayer tuvimos el gusto de comer con mi querido amigo, compadre y que por más de 20 años se ha dedicado a la Educación, Doctor en pedagogía y apasionado por su trabajo y por su vida y platicamos el tema de la necesidad de una educación de calidad, no solo para México sino para toda Latinoamérica.

En pasadas cápsulas hemos hablado de lograr hacer de nuestra profesión una pasión, de lograr que nuestro trabajo sea la mejor expresión de nuestro ser. De un porcentaje muy pequeño, que logra hacer lo que realmente puede aprovechar su potencial, sus talentos, su experiencia y su capacidad.

Les he contado que, en las entrevistas, en las investigaciones que he realizado, por años, y por supuesto en la experiencia propia y de la gente con quien me he relacionado por mi trabajo como profesor, como consultor, como escritor y si, también como cantante de rock, hemos encontrado un común denominador.

Hemos conocido una variedad de personalidades, desde autoridades, empresarios, profesores colegas, alumnos, emprendedores, amigos, mi familia de origen y mi familia central, y todos tenemos un enfoque en hacer de nuestra vida algo mejor.

Personas con sueños, ilusiones, deseos, objetivos, pasiones, metas, planes, ideas, expectativas y esperanzas, también todos ellos, con temores, con ansiedades, problemas, tristezas, sufrimientos, miedos, desilusiones, depresiones, momentos de angustia, dolores y frustraciones.

Sintiendo todos nosotros que el tiempo pasa, y como dice la frase, que cuando le vas agarrando la onda a la vida, ya casi es hora de irse.

Nos acostumbramos a vivir, nos dejan de sorprender las cosas, o bien, dejamos que nos sorprendan supercherías y cosas por encimita.

En todas estas reflexiones, llegó a mi éste requerimiento, éste encargo de escribir un cuento para maestros y que se convirtiera en una pequeña obra de teatro para presentárselas a los profesores.

Esto fue como un requerimiento especial, ya que fué posterior a un evento dedicado a los niños y jóvenes donde se presentaba una obra de teatro, y una de las autoridades se quejó a modo de broma, pero con cierto contenido subversivo.

Su argumento era interesante, “se organizan eventos para niños y jóvenes, dirigidos a ellos y esos esfuerzos están muy bien –decía-, sin embargo, para los maestros es muy poco lo que se organiza para ellos, con un contenido especial, enfocado a ellos”

Mi respuesta fue, que cuando me lo han requerido, preparo y doy conferencias de Calidad Educativa y cuando tengo oportunidad y soy invitado a impartirlas, lo hago con total dedicación por el magisterio.

Me dijo que como era escritor, porque no escribía una obra de teatro con un mensaje desde mi punto de vista, para los maestros, y maestras especialmente, pues el mayor conjunto de profesores que estaban allí reunidos eran mujeres.

Platicando con mi amigo y compadre, por años, hay un hallazgo que es frecuente encontrar. Que los maestros y maestras en México y en Latinoamérica, pero particularmente en México, que es el caso que conocemos mejor. Muchos maestros y maestras están allí, frente a grupo, no necesariamente por vocación, sino por circunstancia. Claro que muchos también son profesores por amor y vocación.

Allí fue donde quise hacer una aportación desde mi punto de vista, pues en mis 20 años de magisterio, sí, he encontrado a colegas, que no son pocos, con una dedicación circunstancial por el magisterio.

Frases como “Si no la haces en la industria, siempre tienes la oportunidad de dedicarte al magisterio”

No obstante, en las aulas, he conocido a maestras y maestros con una pasión por la enseñanza, por una dedicación esmerada y profesional por el magisterio.

Con todos estos elementos, y con las cápsulas iniciales de nuestro programa de Rock and Business, así como por la fecha del Día del Maestro, obtuve el tema del día de hoy.

El conocimiento.

El conocimiento es una facultad del ser humano para comprender por medio de la razón la naturaleza, cualidades y relaciones con las cosas.

Es un tema tan vasto, que no vamos a abarcar la inteligencia de otras especies pues no acabamos, y por supuesto hay mucho campo para atender en el tema.

Relacionado a los procesos cognitivos del ser humano, existen conceptos interesantes que quisiéramos presentar, cómo por ejemplo las inteligencias múltiples, la enseñanza y el aprendizaje, las formas de adquirir conocimiento, la pedagogía, la vocación por el magisterio, la calidad educativa y muchos temas más que son tan apasionantes para amigos míos dedicados a la materia, que sé que en estos momentos se les está haciendo agua la neurona, y les digo que, habrá momentos para entrevistarles y hablar de estos temas, por ejemplo con el Dr. Camacho, con la Dra. Powell, con la Dra. Mónica Jaime, con el Maestro Dionisio Salomón, con el Maestro Thompson, Buddy Greco, el Padre Miguel Mendoza un maestro genuino representante del gran Maestro, y tantos amigos que quiero presentarles por apasionados que son por el conocimiento, por la tecnología, por el trabajo, por el desarrollo tecnológico, por hacer de su vida profesional una oportunidad de vivir de manera trascendente.

Así como ellos, y como empresarios y jóvenes dedicados de manera apasionada a una actividad que es una expresión de su pasión y de sus talentos.

Todos ellos, tienen un común denominador, ¿sabes?

El conocimiento ha sido su principal impulsor.

Han respondido a la pregunta, ¿cuál ha sido la clave por la que estás dónde estás?: “Aprender”, “los libros”, “las escuelas”, “la actitud de aprendizaje”, “contar con grandes maestros como mis padres”

Hay una frase que me marcó una pauta hace muchos años que encontré en el libro de la Republica de Platón:

“quien sabe lo que es bueno, lo practica, la maldad deviene de la ignorancia, y como la virtud reposa en el saber, puede enseñarse”

Enseñar, por ser eso que aprendes, que es un proceso de compromiso y congruencia, para que lo puedas representar, para que lo puedas mostrar, para que lo puedas enseñar.

Te repito esta maravillosa frase que le dice Sócrates a sus alumnos y discípulos en una ocasión:

“quien sabe lo que es bueno lo practica, la maldad, deviene de la ignorancia, y como la virtud reposa en el saber, puede enseñarse”

A partir de esa frase, todo comenzó a cambiar, el amor por el conocimiento, por el saber, por leer, por tener una actitud de aprendizaje y ver problemas y acontecimientos como parte de una aventura de aprendizaje, donde yo era el primero que debía cambiar, pues no lo había aprovechado, entendido, valorado, solo faltaría recordar el tiempo perdido, la desidia, la pereza, la distracción, la ligereza con la que vivía estos temas. Pero todo cambió.

Ahora mete en la licuadora de la mente todos estos componentes y más, como la historia del Dr. Miguel que te cuento a continuación, una historia basada en hechos reales:

«Había una vez un niño que vivía en una casa humilde en un pueblo lejano de un bello estado mexicano, Michoacán. Sus padres trabajaban la tierra y cuidaban el ganado de un señor rico de un rancho vecino. El niño tenía seis hermanas y hermanos que les ayudaban a sus papás. Él era el menor de ellos.

Trabajar la tierra, pastorear a los animales y limpiar los establos era una tarea ardua que a Miguelito —nuestro pequeño protagonista— no le gustaba. Sin embargo, sabía que ayudar a su familia era muy importante. Así que, a pesar de lo pesado de las labores, las hacía con ganas, aunque el esfuerzo era mayor para él, por su edad y por su tamaño, pues era bajito.

»Miguelito iba a la escuela todos los días y la veía como un escape del pesado trabajo de su familia, pero caminar largas distancias le generaba dolores en las piernas, la cintura y la espalda. El dolor era parte de su vida cotidiana. Había aprendido a vivir con él, por lo que incluso para dormir tenía que usar cojines que hacía con trapos y heno para acomodarse y poder descansar plácidamente.

»Al crecer y al avanzar en la escuela, notaba que las materias se volvían cada vez más complicadas y más difíciles de entender. Por este motivo, tenía que hacer mayores esfuerzos que sus demás compañeros para comprenderlas.

» Se entristecía mucho porque la mayoría de niños de la clase captaba más rápido estas materias y a él le costaban más trabajo y dedicación.

» Llegaría pronto el día en el que los alumnos deberían seleccionar entre tres disciplinas de conocimiento para continuar sus estudios, si así lo querían o sus padres se lo permitieran: la Biología, la Física-Matemática y las Humanidades. Así era en ese entonces.

» Miguelito escogió la Biología porque, según él y muchos niños, esta materia «era la más fácil», pues tenía menos asignaturas complicadas y él no quería más esfuerzos. Para ese tiempo, él ya comenzaba a comprender que su vida era «aprender del esfuerzo».

» Para estudiar Biología, tuvo que despedirse de sus padres y viajar a una ciudad que quedaba a cinco horas en camión desde su pequeño pueblo. Por esta razón, tendría que vivir en un colegio jesuita que era una casa de oración, estudio y preparación de sacerdotes. Los religiosos eran serios y enérgicos, pero muy respetables y muy firmes con la educación.

» Miguelito en ocasiones se sentía triste por los pensamientos que le invadían: no quería regresar muy a menudo a su casa, salvo para visitar a su familia —a la cual adoraba—, ni tampoco quería padecer durante las vacaciones, pues bien sabía que al regresar a su hogar le esperaban las duras labores del campo. En su afán por librarse de su realidad, Miguelito se esforzaba en sus materias. Esto hacía que el estudio de la Biología fuera algo más tolerable, sin esas matemáticas tan complicadas, aunque cabe señalar que a veces tenía que enfrentar temas con su propia dificultad.

» De esta manera, transcurrieron cuatro años de preparatoria en la vida de Miguelito.

» Eran tantas las anécdotas que vivió en este colegio: agradables, dolorosas, de esfuerzo y dedicación o también aquellas travesuras que hacía con sus compañeros. Él no sabía que muchos años después aún las recordaría con tanto cariño, todas y cada una de ellas.

» Años más tarde, llegó el final de la preparatoria. Miguelito tuvo que enfrentar de nuevo la decisión de regresar a las labores de campo que lo esperaban en su casa o continuar con sus estudios.

» Sin embargo, su dilema en realidad no le planteaba demasiada inquietud: la Medicina era el paso lógico en su formación profesional. Así, decidió ingresar a la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Guadalajara en México. Los años pasaron rápidamente, como suele suceder, y, gracias a sus esfuerzos y a pesar de los problemas que encontró en el camino, terminó su carrera.

» Sus siguientes pasos lo llevaron a la Ciudad de México. Donde para terminar la carrera de Medico, el joven Miguel fue asignado a unas rancherías lejanas para practicar como doctor novato. Aquí viene lo más interesante.

» Al hablar sobre su labor durante ese tiempo, confesó que algunas personas y niños morían delante de sus ojos por enfermedades extrañas; esto le hizo sentir muy mal, no pocas. Entonces, reflexionó que, si él hubiese sabido en ese entonces, más acerca de esas enfermedades, habría podido salvar a muchas personas.

Su frase fue la siguiente: «Ellos morían por mi propia ignorancia. Eso me impulsó a dar un paso más allá…, porque la situación era frustrante y enormemente triste».

» Tiempo después, consiguió una beca para ir a estudiar a los Estados Unidos y allí descubrió su talento especial: investigar.

¡Sí, investigar!

Más tarde podría disfrutar de los frutos de su labor, aplicando su conocimiento para curar a la gente y compartiendo con los demás ese conocimiento adquirido a lo largo de los años a través del magisterio, años en los que, en no pocas ocasiones, pasó huyendo del esfuerzo, el dolor, el trabajo arduo y de las Matemáticas.

» No sabía entonces que se convertiría en un doctor exitoso, en un investigador reconocido a nivel mundial y en un maestro ejemplar».

Él fue quien realizó el primer trasplante de riñón en México, fue director de una de las instituciones médicas más prestigiosas de México y de toda Latinoamérica, nos contó en una brillante conferencia hace algunos años.

Una vida de amor por el conocimiento al servicio de los demás, de tener que elegir por lo menos difícil, pero la vida, su llamado, finalmente llegó.

El Conocimiento es una joya que requiere que pases la prueba de la dedicación, del compromiso, de la disciplina y de la paciencia.

Es la perseverancia del rio que puede fluir o chocar, que se adapta a las circunstancias, pero que no pierde su objetivo final, llegar al mar…. ¿?, no, volverse, el MAR.

Este trabajo llega a una escafandra, una membrana que, con la paciencia de la gota, la abre esplendorosa para entrar a un mundo fantástico, donde tu vida cambiará.

Que ese sea un nuevo objetivo, aprende para enseñar. Pero enseñar siendo lo que aprendes.

Se ejemplo y dedícate con esmero a lo que hagas, ve a fondo y se paciente contigo misma, contigo mismo, pues la congruencia se va ganando poco a poco.

Se ejemplar en lo que hagas.

Te invito a visitar nuestra escuela virtual, donde tenemos temas para que los profesionales y colaboradores de empresas, te aseguro, se volverán más confiables e influyentes en sus trabajos o bien para que adquieran competencias, que les generen oportunidades laborales.

También encontrarás, temas de emprendimiento, pero no el emprendimiento tradicional que se basa en echarle muchas ganas y hacer una apología del fracaso, sino un emprendimiento serio, profesional y que funciona.

Súmate a los muchos que han hecho de su vida, una dedicación amorosa y rentable.

Entra a nuestra escuela virtual en www.mabrieno.com y no te pierdas las próximas cápsulas, donde veremos nuevos temas, que han sido un manjar para quienes queremos un mundo mejor, y nos ocupamos en hacer una diferencia. Sé que eres parte de tu propio movimiento. No somos muchos, pero juntos podemos hacer un gran impacto.

Estamos en búsqueda y formando nuevos y valiosos líderes profesionales y vamos por más, hasta alcanzar las estrellas.

Muchas gracias.

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Escucha las Rolas de OTIUM. El Hombre de ningún lugar. México 2003. Omar, Mauricio, Rubén y Arthurock.

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