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Tema: El Sentido de TU Vida. Presentamos una serie de conclusiones y reflexiones que permiten considerarlas como ejemplo para realizar un análisis propio.

Hola como están, soy Mario Brieño, y te damos la bienvenida a nuestro programa, “porque la pasión tiene diferentes formas de expresión: Rock and Business”.

Hoy presentamos un tema que a mí me ha cuestionado toda mi vida y ofreceremos algunas reflexiones importantes en relación al Sentido de la Vida.

En nuestras cápsulas anteriores hemos atendido algunos puntos de vista relacionados al trabajo como la expresión de lo mejor de nosotros, y cómo es que muy pocos se dedican a una actividad apasionante, por que encontraron su pasión e hicieron de ella una forma rentable para convertirla en una labor.

También vimos como la mayoría de las personas buscan la felicidad, y se enfocan en el dinero, el poder, las relaciones interpersonales y los bienes materiales.

“Cuando tenga esa casa voy a ser feliz, cuando termine mi carrera voy a ser feliz, cuando me case voy a ser feliz, cuando tenga un hijo voy a ser feliz, cuando me compre ese auto voy a ser feliz, cuando tenga novia o novio voy a ser feliz, cuando encuentre trabajo voy a ser feliz, cuando tenga libertad financiera voy a ser feliz”

Y resulta que cuando, eventualmente, conseguimos lo que queríamos, pasa un tiempo y tu ser, la mente, esa voz interior, quiere más o quiere otra cosa, no se está quieta, es una de las características del ser humano, que retrata bien Maslow con su pirámide de las necesidades humanas, que de manera asipiracional, va logrando niveles, desde la supervivencia y la seguridad, el sustento, los bienes materiales, las relaciones, el sentido de pertenencia, hasta la autosignificación.

Les presentamos una historia del Príncipe Raselas que lo tenía todo y le faltaba algo, no sabía qué, pero lo conceptualizaba como “la verdadera felicidad”, para concluir que toda la gente más influyente que conoció buscaba la felicidad por medio de todo lo que él había tenido toda su vida y de la mayor calidad y cantidad, cerrando con una conclusión muy especial para Samuel Johnson, su autor, diciendo que “La Felicidad no existe”

Otro autor, contemporáneo de Johnson, escribe otra historia donde resalta que en este mundo y en esta vida, están dadas las condiciones para que el ser humano encuentre la felicidad.

Para ello, presentamos un tema de reflexión el día de hoy. El Sentido de la Vida, que alguna vez, te lo has preguntado, yo también.

Desde una canción de Supertramp, que te recomiendo busques en internet, música, letra y traducción: The Logical Song, te va a encantar la letra, y la música e interpretación, si te gusta el Rock, también.

Pasando por otras disciplinas, como la Filosófica, donde hay una gran cantidad de puntos de vista al respecto, la Filosofía es una materia, o disciplina que te ofrece puntos de vista para significar la vida, al ser humano y su entorno. Es una materia de amor por la sabiduría, donde encontré algunas frases interesantes y puntos de vista tales como: No existe una verdad, sino tu verdad. Pero no es fija, sino depende de tu propia biografía.

El Sentido de la Vida para la filosofía es una de las interrogantes que más se destacan en las diferentes y tradicionales escuelas, donde una conclusión personal es:

“La vida es para aprender y para ser felices”

Otra disciplina, la Científica también está rebosada de puntos de vista diferentes, desde algunos acérrimos estudiosos dicen que la Vida no tiene Sentido, otros coinciden con los filósofos que entienden la vida como “una aventura de aprendizaje, evolución y descubrimiento”.

En la disciplina de la psicología, existen escuelas que concluyen un punto de vista con menos confrontación, y proponen muchas de ellas, que el sentido de la vida es para “ser felices y aprender”

Las religiones principales monoteístas, también tienen una forma de interpretar el sentido de la vida que ha causado unas confrontaciones épicas, a lo largo de siglos y siglos de la humanidad, no obstante, proponen el sentido de la Vida como Amor, amor por Dios y por nuestros prójimos.

Personalidades como Martín Luther King, el sentido de la vida es la Libertad, Krishnamurti coincide en algunos textos con él.

Para Einstein el sentido de la vida era: “Saber, descubrir, saber, crear”

Para Sagan el sentido de la vida era: Descubrir

Para Stephen Hawking el sentido de la vida era “un misterio, pero no apático, sino curioso.

Para Mozart el sentido de la vida era “Crear”

Para Napoleón el Sentido de la Vida era “Para dominar”

Para James Dean el Sentido de la vida era “una Broma”

Para Steve Jobs el Sentido de la Vida era “hacer el bien o lo bueno, crear y trascender”, vaya que lo logró

Para Leonardo Da Vinci el Sentido de la Vida era para “hacer tus sueños realidad”

¿Para ti?

¿Cuál es sentido de tu vida?

Tras estas reflexiones, encontramos que el aprendizaje es un común hallazgo en la mayoría de las disciplinas que analizamos.

Directivos y dueños de negocios que he entrevistado, que comenzaron de cero, y que empezaron sus negocios por necesidad, me han respondido en las entrevistas, que: Aprender ha sido la clave. Por medio de libros, cursos, congresos, capacitación, estudios formales, actitud de aprendizaje ante aciertos y fracasos, es en ellos, una constante.

Otro de los factores clave es “la búsqueda de la felicidad”, y muchas veces por medio de otras cosas, como una casa, una relación, hasta llegar a ser felices por un teléfono celular o por acumular likes de nuestras publicaciones en las redes sociales.

Como dijo Churchill, que “ahora los seres humanos no quieren ser útiles, sino importantes”.

Otros han encontrado la felicidad dentro de sí, hasta que la vida nos somete a pruebas una y otra vez. Entonces, todo lo aprendido, que la felicidad está en tu interior, es probado y ante un cerrón, un cambio en las relaciones, una pérdida, la necesidad, la pobreza, incluso la riqueza y el poder, sacan de nuestro ser una versión de nosotros muy diferente al maestro Yoda que tenemos dentro, para convertirte en un shrek o en una fiona, o en una versión que hasta a ti te sorprende.

Algunos más han encontrado la felicidad en amar lo que hacemos, de alguna forma o de otra, pero darle ese significado. León Tolstoi dijo una frase célebre al respecto en su Libro “Guerra y Paz”: “El secreto de la Felicidad no está en querer hacer siempre lo que uno quiere, sino en querer siempre lo que uno hace”.

Ahora pensemos en una reflexión particular, como resultado de este análisis de donde obtuvimos estos puntos anteriores.

¿Y, si la vida es para crear?

¿Si la vida es aprender?

¿Amar lo que hacemos?

¿Encontrar nuestra vocación y propósito de vida?

Y si a lo que venimos es a aprender por medio de nuestro propio descubrimiento, primeramente de lo que somos, de lo que nos ha sido dado, y aprender también del mundo, con una actitud de apetito por el aprendizaje, ya sea que venga de la academia o de la experiencia, para poder crear lo que nosotros podamos aportar y ser trascendentes, y esto lo ponemos al servicio de los demás, comenzando a dar ejemplo a nosotros mismos, con el compromiso de dar nuestra versión más inteligente que seamos capaces, continuando por nuestros seres queridos y después por todos los demás prójimos o lejanos.

Una propuesta es que primero le des un sentido a tu vida, definiendo tu propósito y tus objetivos personales.

Para poder definir ese propósito que es único, tuyo, debes tener en cuenta que ese propósito debe significar lo más inteligente y apasionante para ti. Para ello, no es cosa fácil, pues muchas veces confundimos los gustos pasajeros con nuestra pasión. Y no basta, sino recordar lo que te gustaba y lo que te movía hace unos años, a lo que te gusta y te mueve hoy.

Juan Domingo Arguelles, un escritor muy particular e inteligente, nos dice a diferencia de esa frase repetida, que se ha convertido en un cliché: “en gustos no hay nada escrito”, él en cambio dice “que hay bibliotecas enteras relacionadas a los gustos”, y que es el conocimiento el que nos abre hacia nuevos horizontes donde podemos escoger lo que realmente importa, es decir, lo que a nosotros nos importa, nos apasiona.

Sor Juana Inés, también nos lo dice con su frase: “Conocer para aprender, aprender para valorar, valorar para escoger”

Sin embargo, en nuestra sociedad que prefiere la notoriedad y el espectáculo, en lugar del conocimiento de calidad, permitimos que se vaya enquistando una indiferencia por las cosas, por el conocimiento, por los libros, por la capacitación y la academia, y queremos ser sorprendidos por estas olas de información y entretenimiento light donde todo es rápido, todo es apresurado, todo es por encimita.

Encontramos muchos productos milagro, en una sociedad de consumo, que nos dice qué debe hacernos felices, que debemos comprar, como debemos vernos y ser, incluso de que nos debemos de enfermar para pertenecer a sus filas de clientes, por voraces empresas que no buscan necesariamente la salud sino la utilidad.

Estamos llenos de publicidad y de contenidos rebosantes de violencia, muerte, delincuencia y otros horrores que nos mantienen distraídos y adoctrinados, donde incluso, desde hace algún tiempo, se ha logrado una apología de los malvados y villanos, que, a pesar de sus violentos comportamientos y objetivos de destrucción, ahora son vistos con vanagloria, por muchas personas.

Por un lado, la educación de casa y de la escuela que distan mucho de ser una educación de calidad. Partiendo desde el concepto de educación, de la palabra “educare”, que significa “sacar de adentro”, con padres distraídos por el trabajo y por las pantallas, con sus hijos descuidados y siendo educados por sus propias pantallas, y por otro lado con los contenidos que condicionan nuestra mente y nuestros valores.

Con las publicaciones críticas y mordaces, por no decir agresivas y de confrontación que encontramos en las redes sociales, y por otro lado, las publicaciones donde decimos que nuestra vida es como una novela y muchos tratamos de hacer aportaciones que sean útiles y no solo para darnos notoriedad.

Allí, en medio de todo eso, queremos mejorar el planeta, nuestro entorno, nuestra vida y nuestra sociedad.

Déjame insistir es esta propuesta:

Y si a lo que venimos es a aprender por medio de nuestro propio descubrimiento, primeramente de lo que somos, de lo que nos ha sido dado, y aprender también del mundo, con una actitud de apetito por el aprendizaje, ya sea que venga de la academia o de la experiencia, para poder crear lo que nosotros podamos aportar y ser trascendentes, y esto lo ponemos al servicio de los demás, comenzando a dar ejemplo a nosotros mismos, con el compromiso de dar nuestra versión más inteligente que seamos capaces, continuando por nuestros seres queridos y después por todos los demás prójimos o lejanos.

Entonces nuestra vida tendrá un sentido, pero no el sentido de lo que yo, o alguien más, tu pareja, tus padres, tus hijos, tus amigos, sino el tuyo, el más inteligente, creativo, emotivo que le puedas dar.

La clave está en el conocimiento. Enamórate del conocimiento, ten la actitud de aprendizaje. Antes de dormir, haz un pequeño recorrido para que recojas las lecciones aprendidas de cada día.

Hace algunos meses, me pidieron un libro que estuviera dirigido a los maestros y su vocación por el magisterio, la importancia de la calidad educativa y la enseñanza especial, en forma de cuento y que además pudiera convertirse en una obra de teatro.

En este cuento que ya está terminado y en espera de producción, surgió una “fórmula de la felicidad”, ¡como si eso pudiera ser posible!, ¡una fórmula con todo y gráfico!, no obstante, es una propuesta y con ello terminamos la cápsula de hoy:

Observa el gráfico: es como un pastel, donde aparece “lo que somos”, “lo que hacemos y cómo lo hacemos”, y finalmente “lo que tenemos”, donde en el centro existe un signo de interrogación.

Y como dijo el descuartizador, vámonos por partes.

«La primera parte —la mitad del pastel— representa lo que somos. Este componente nos brinda la mitad de la felicidad que todos buscamos, y requiere de entender nuestro particular potencial, eso que alguna vez un niño soñó, donde le dijeron tomándolo de la cabeza, y diciéndole, “hay algo en ti, que si descubres y haces crecer encontrarás la felicidad”

» Por otra parte, la pequeña parte de la felicidad, esa pequeña «rebanada» en el pastel, representa lo que tenemos, lo que poseemos. Sin embargo, este componente no nos da una felicidad completa, sino únicamente un bienestar temporal, resultado de obtener lo que deseamos en un momento determinado en el tiempo. Esta «felicidad» no es permanente; nuestro ser no demora en desear más. Por tanto, el bienestar logrado al obtener cosas no es la felicidad; algo falta.

» La otra parte de la felicidad está en lo que hacemos y en cómo lo hacemos. Este componente es de libre elección. Puede ser inspirado o forzado por lo que hemos aprendido a hacer o incluso por lo que otras personas nos ayudan o, a veces, nos fuerzan a hacer. En este sentido, la religión, la educación, las costumbres, la cultura, las tradiciones, la idiosincrasia de los pueblos, la escuela, las familias o nuestro entorno nos presionan a desempeñar un papel o función determinado. Muchas veces cumplimos este rol de manera inconsciente y hacemos cosas que no necesariamente son las que queremos o necesitamos en nuestra vida. En este respecto, hay muchos ejemplos. Así, el entorno o las circunstancias han determinado que adoptemos prácticas de vida específicas como comer lo que comemos, beber lo que bebemos, hablar como hablamos, pensar como pensamos, querer lo que queremos, soportar lo que soportamos o aceptar lo que tenemos y lo que no tenemos. Sin embargo, nos falta aprender a querer algo más, a querer algo diferente. Desafortunadamente, en la mayoría de ocasiones, muchos de nosotros no lo sabemos.

» La felicidad no está en hacer solo lo que queremos. Aunque muchas veces esto nos proporcione placer, es un placer momentáneo. No obstante, dedicamos nuestro tiempo en conseguirlo. Hacemos lo que nos gusta y no nos importa que solo nos brinde un placer inmediato y chiquito. Al actuar de esta manera, sacrificamos un bienestar mayor, más lejano y duradero. Trazamos estrategias o planes y acomodamos nuestras circunstancias para lograr estos placeres rápidos y pequeñitos, pero una vez que los obtenemos, nos damos cuenta de que no son la felicidad e, incluso, muchas veces su consecución genera frustración y remordimiento.

El deseo no satisfecho es sufrimiento,

solo es placer durante su satisfacción

y es decepción una vez satisfecho.

—E. M. Cioran

» Hacer lo que debemos hacer debe ser el resultado de conocer lo que hemos venido a realizar. Por esta razón, debemos adquirir el conocimiento requerido para hacerlo bien. La clave radica también en compartir ese conocimiento con los demás, a manera de servicio, sin jactarse de ello, pues debemos estar conscientes de que únicamente cumplimos con nuestra labor. Ahí reside gran parte de nuestra última felicidad, la más grande y permanente. En conclusión, esta felicidad debe nacer de esa pequeña —aunque importante— porción del «pastel», aquella que está en el centro, marcada con un signo de interrogación.

» El contenido de ese centro eres tú mismo, conectado a la unidad. Constituye tu chispa o espíritu que es parte del todo. Es una luz que vibra y crece, cada vez que haces lo que debes hacer. Ha surgido de lo mejor de ti y, al compartirlo con los demás, nace en Él y termina en Él.

» Entonces, darte cuenta de esta conexión y acompañar tus acciones a cada paso, te hará aprovechar tu potencial, disfrutar tu circunstancia y dirigir tus acciones al servicio de los demás. Te permitirán experimentar la mejor versión de ti. De esta manera, obtendrás los mejores y mayores momentos. Aunque algunos te parezcan difíciles de enfrentar, estos aportarán también a la fotografía final de tu existencia. Esta imagen lograda será el resultado de esta experiencia: tu vida».

Si te tomaras una foto de ti misma o de ti mismo en el futuro, y que representara un resumen de tu vida, de lo que eres, de cómo lo haces y de lo que tienes, (bienes, relaciones, conocimiento), ¿cómo la imaginarías?

Esta imagen debe ser algo que te de orgullo y satisfacción contigo mismo…, ahora piensa que trabajas para esta persona.

No dejes pasar más tiempo. Como dice la frase:

“¿si sientes que el tiempo pasa volando?, seguramente es porque lo estas desperdiciando”

Próximamente en Rock and Business, tendremos la primera Cápsula de Rock and Roll con la presencia de mi querido amigo y hermanito Oscar del Pilar, no te la pierdas.

Todos los lunes y jueves a las 20:00 por nuestro canal de Facebook.com/mabrienomx, porque la pasión tiene diferentes formas de expresión: Rock and Business, muchas gracias.

Tema: Sentido de TU Vida

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