El Compromiso. Rock & Business 09

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Tema: El Compromiso, como la base y el origen de los comportamientos necesarios para construir la expresión de lo mejor de ti.

Hola soy Mario Brieño y el día de hoy hablaremos de un tema de suma importancia para quienes queremos hacer de nuestra vida y nuestro trabajo, la mejor expresión de nuestro ser.

Porque la pasión tiene diferentes formas de expresión: Rock and Business.

En cápsulas anteriores de nuestro programa, hemos hablado un poco de la pasión, de los gustos, de la importancia de no solo sobrevivir y que nuestra vida sea una repetición de actividades que la vida nos ha puesto enfrente, sino ser partícipes de la construcción de nuestro propio destino, y lograr que nuestra vida esté dirigida por nuestra propia inspiración.

Muchos profesionales, coaches, educadores y líderes hablan de un sinnúmero de atributos, características, habilidades, destrezas y principios que recomiendan, sugieren o instuyen a sus alumnos, colegas, seguidores, o bien, a sus hijos, que deben hacer para lograr salir adelante.

Todos ellos están en lo correcto, pues la mayor parte de las veces hablan desde su propia experiencia, no obstante, he observado que existe un origen, un elemento clave que genera estos comportamientos y principios de actuación.

En ocasiones debemos mantenernos prudentes y a veces, con distancia crítica, de los ganchos y productos milagro que nos prometen el éxito, la salud, la felicidad, el poder y/o el dinero, siempre y cuando les compremos a ellos, y adornan sus productos y su publicidad con frases repetidas y clichés que no son sino un pretexto para justificar la compra de sus servicios y productos. Especialmente, a quienes te prometen resultados de la noche a la mañana, en esta época donde la gente es conocida por la inmediatez, que viene envuelta de ligereza.

Entre estas ofertas, encontramos algunos profesionales serios, que advierten que no es sino por medio de la disciplina, la perseverancia, la paciencia, el trabajo serio y dedicado, el carácter, la planeación, la práctica esmerada, el profesionalismo y muchos otros atributos valiosísimos para lograr los resultados que quieres.

Son excelentes consejos y muchas veces su importancia depende de quién los emite, sin duda.

No obstante, los latinoamericanos somos muy reacios a seguir consejos e indicaciones, de adquirir hábitos de la familia de la disciplina.

Nos cuesta trabajo mantener el rumbo fijo en decisiones que hemos tomado, y en palabras que hemos dado. La rotación de personal, los gimnasios abandonados después de un comienzo fervoroso, el alto índice de divorcios, la gran cantidad de deserción escolar y universitaria.

La disciplina es sin duda una de las principales características que les permiten a los seres humanos lograr resultados. Aunque este resultado vaya a costa de nuestra salud, de nuestra familia y de nuestras relaciones sociales.

La adicción por el trabajo, las compulsividades obsesivas, las relaciones nocivas que se generan por un descuido o por nuestra obstinación disfrazada de disciplina, de nuestra necedad disfrazada de perseverancia, nuestra terquedad y miedo al cambio, disfrazada con constancia o lealtad, exhiben ante nuestra apatía de ir por ese sueño, por esa inspiración propia que queda en recuerdos de un pasado aburrido y que desaparece como con un chasquido de dedos.

En otros casos, los que claudican, los que abandonan, los que escapan, por algún motivo, entre ellos, perseguir su “sueño” para, equivocar una y otra vez el rumbo, y volver esa deserción en un mal hábito que acaba con su autoestima y genera amargura y frustración.

Esto se vuelve muy evidente ante uno mismo, ante la persistencia de una actitud pasiva, rígida, desde el pensamiento que se enquista en la necedad, y nos cae encima la amargura y la frustración.

Muchas veces la ocultamos muy bien, con cinismo o con alguna adicción, o bien, con compulsividades, volviéndonos quisquillosos, meticulosos en exceso, tristes, taciturnos, lejanos, apartados, abandonados de nosotros mismos, a pesar, muchas veces de estar rodeado por tu gente, por tu familia, por tus compañeros de trabajo, o por tus redes sociales.

O bien, nos volvemos ácidos, críticos, parlanchines, mordaces, malhumorados, necios, discutidores, negativos, intolerantes, quejosos.

El resultado es el abandono de esa decisión, de esa disciplina, de esa perseverancia, de esa paciencia, de esa lealtad, de ese abandono de nosotros mismos.

Alguna vez, me preguntaron, que si todo el tiempo entonces, deberíamos estar bien, alegres, vivaces, cordiales y creo que sería genial, pero es difícil lograrlo, y las estadísticas nos lo muestran implacablemente, la Depresión es la mayor causa de enfermedades y problemas personales, por encima del cáncer, de la diabetes y la hipertensión, con todas sus consecuencias.

Nos han enseñado que debemos estar bien, siempre bien, pero eso no pasa en la vida.

La vida es una danza entre batallas y bendiciones, que debemos sortear adquiriendo los conocimientos que la experiencia de esos hechos nos da.

Estar positivos todo el tiempo, puede convertirse en una costumbre, que enmascara un problema de mayor profundidad, que lentamente va ensombreciendo nuestro ánimo y nuestra voluntad.

Estar irremediablemente quejumbrosos ante las publicaciones ajenas, el desastre ecológico que hemos causado los seres humanos, de los problemas de nuestra sociedad, solamente señalando desde nuestro teléfono móvil o nuestro computador, desde nuestro sillón, sin actuar desde alguna trinchera que hayamos escogido o creado, nos auto complace ratificando nuestra existencia, haciéndonos creer que no somos parte de esa decadencia.

Hay una frase interesante que leí hace algunos días, es de Herman Hesse, el autor del Lobo Estepario que dicta:

«Aprenda usted, como sea, a servir de verdad, a entregarse de verdad, a pensar de verdad en las cosas, en lugar de únicamente en sí mismo; es el único camino para salir de su propio desierto».

La gente no quiere hacer cosas pues no quieren sentir dolor, no quieren exponerse al fracaso, no me quiero enamorar pues no quiero que me decepcionen o me rompan el corazón, no quiero bailar pues me sentiría ridículo, no quiero pasar al frente y hablar, porque no quiero sentirme avergonzado, y si te das cuenta, esos deseos, esos objetivos son de alguien que ya está muerto.

La vida nos exige a cada rato, en cada época arriesgarnos a ir por más, a salir de nuestra zona de confort para lograr expresar nuestro ser, lo mejor de nosotros mismos, y eso, representa crisis, peligro, estrés, incomodidad, dificultades, batallas, pero también representa, oportunidades, posibilidades, caminos apasionantes, aventuras llenas de anécdotas que guardaremos en nuestras memorias, y tal vez contemos a nuestros hijos o nietos, a nuestros seres queridos, o escribamos en algún libro. O tal vez, como yo lo viví, me lo cuenten con una mirada de niña recordando toda su infancia y su juventud desde la cama de un hospital, en una velada inolvidable.

La vida es una danza de bendiciones y batallas, y en cada una de ellas, están los momentos más bellos que podrás guardar en tu corazón, las experiencias más inolvidables que en los silencios más íntimos te llenarán de esa energía que te harán seguir adelante y no detenerte. Estarán las imágenes que conservarás en tu mirada, hasta el día en que como dijo William Blake, “y podré tocar sin más manos para sentir, y podré ver, sin estar más cegado por mis ojos”. “And touch, with no longer hands to feel, and see, no more blinded by your eyes”.

Todos estos buenos consejos, como la disciplina, el profesionalismo, el alto estándar personal, la alegría, el positivismo, la cordialidad, la amabilidad, la actitud positiva, la responsabilidad, para que no se vuelvan compulsivas, deben estar atadas a dos extremos, el primero es el objetivo, es decir, cuál es tu meta final, para qué quieres ser ejemplo de estas características, de las que tu escojas como tus valores primordiales, tus principios, tus estándares.

Este objetivo, debe ser claro, por ejemplo, en mi libro lo escribo de manera más detallada, pero por cuestiones de tiempo, en estas cápsulas me encuentro limitado por el reloj. Este objetivo, lo narro como la mejor versión de ti en un futuro no muy lejano, a tres o cinco años, ¿cómo te gustaría ser?, ¿cómo te gustaría verte?, ¿cómo te gustaría sentirte?, ¿qué te gustaría tener?

Imagina tu ropa, tu oficina o tu casa, tus cosas, tu jardín o biblioteca, o las dos cosas, tu cocina o tu casa completa, tu ropa o tus autos, imagina un día completo desde que despiertas, hasta que vuelves a tu comodísima cama, pero antes de regresar a casa, tendrás una entrevista contigo mismo, pero con tu yo de este presente, este ser con sueños, con miedos, con esperanzas, con frustraciones, con penas y tienen un encuentro especial, si, un encuentro contigo mismo, como la maravillosa película de mi cuñado Bruce Willis.

Ahora tienes la clave, pon mucha atención.

Estos consejos para que seas disciplinado, perseverante, paciente, ordenado, esmerado, puntual, amigable, amable, cordial pueden ser sostenibles.

Por un extremo lo amarras a este objetivo representado por tu yo del futuro, este ser lleno de una vida con sentido, con un propósito, con una misión y además exitoso y feliz.

Peor por el otro lado, y aquí está la magia, lo amarras de ti mismo, de tu COMPROMISO.

Este compromiso de convertirte en esta mejor versión de ti.

El compromiso que nace de ti mismo contigo mismo, es el único que sostiene a la disciplina, la paciencia, la perseverancia, el optimismo, la amabilidad, la paciencia, la cordialidad, la alegría.

¿Habrá batallas? Por supuesto, pero habrá un compromiso para que uno de tus valores, principios o una combinación de ellos actúe por ti, pues serán parte de ti, de esa nueva y versión reloaded, en proceso de construcción.

¿Qué es este compromiso?

Es un acuerdo especial con alguien muy importante, la persona más importante de tu vida, tú misma, tú mismo. Pues sin ti, todo lo demás no existiría.

“Todo lo que está a tu alrededor, todo lo que existe y ha sucedido, están ahí por una causa, de ti depende lo que resuelvas hacer con ello”, dice Richard Bach en su libro de ilusiones, que te recomendé desde nuestro programa pasado, y que por cierto, si lo quieres leer, con gusto, escríbenos a [email protected], y te lo enviamos como regalo.

El compromiso es comprar un boleto con tu futuro deseado, que requiere de la claridad de ese futuro, para que la intensidad de desearlo, convierta la intención en acción, pero no en dar de topes contra la vida como una chiva loca, sino con la concentración de un halcón, o de un águila.

El Compromiso es comprar un boleto contigo misma, contigo mismo para ir por lo que quieres, por tu propia inspiración. No por la de alguien más, sino la tuya, con la condición que sea el objetivo que tu mente, que tu ser te pueda dar.

El compromiso es un boleto que incluye los comportamientos, los valores, los principios, las actitudes necesarias para lograr ese futuro deseado, entonces, la disciplina, la perseverancia, la amabilidad, tendrán una base sólida para crecer como los pilares más importantes de la construcción más trascendente de tu vida, el ejercicio de tu propia vocación. Entonces no se convertirán en necedad, en obstinación, en compulsividades obsesivas, en amargura ni en frustración.

El compromiso nace contigo mismo, contigo misma, para hacer lo que debes hacer, y eres libre de hacerlo o no, el precio por ignorar esa voz que te va a estar dando lata toda tu vida, es la frustración, la amargura y la tristeza, y es un precio muy caro, especialmente para ti y los que te rodean.

El compromiso logrará que la dedicación sea permanente, disciplinada, perseverante, sólida… ese compromiso debe tener un objetivo claro, y la claridad de este objetivo te dará la voluntad necesaria para no claudicar.

El compromiso debe ser contigo mismo y entonces podrás compartirlo con algo más o con alguien más. Entonces esos serán los vehículos para lograr tu objetivo, pero el combustible para impulsarlos es tu propio compromiso.

Finalmente, deberemos aceptar que hay batallas y bendiciones en nuestras vidas, y las deberemos afrontar con valor, con coraje, con esa determinación que nace del compromiso por comprar ese boleto, esa apuesta que hacemos todos a nuestra vida, con las decisiones que tomamos día a día, desde las más pequeñas, hasta las más trascendentes, guiados por nuestra luz interna, por nuestra fe, por nuestro compromiso.

Muy bien, pues agradecerles que compartan y pasen la voz a sus colegas y seres queridos que vamos a ir por más. Gracias especialmente por sus comentarios que nos dejan y nos hacen ver que este programa puede crecer y ser cada vez más compartido, para formar una comunidad de individuos, que colaboramos con lo mejor de nosotros mismos, y no nos quedamos en la comodidad de un sillón quejándonos y señalando solamente, sino que somos parte de una propuesta propia, la tuya, tu propia trinchera para ir por más.

Ahora vamos a los saludos….

Muchas gracias.

Este fue un programa más, porque la pasión tiene diferentes formas de expresión, Rock and Business.

Rock and Business 09

El Compromiso

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